Momentos compartidos

-PADRE, ¿CÓMO DEBO CONTEMPLAR EL MUNDO?

– Hijo mío, el mundo se SIENTE. La vida se abre ante nosotros en forma de experiencias, todas ellas nos traen lecciones que nos abren a enseñanzas desconocidas.

– Es por ello papa, ¿Qué vivir es estar alerta ante lo desconocido? ¿No serán terribles esos momentos en los que no sabré que decisiones tomar?

-¡Para nada hijo mío! Estar presente en la vida es el regalo más maravilloso del que dispones, ya que si aprendes a vivir el instante aceptando lo que sientes -sin juicios- te estarás acercando a resolver, respondiendo según lo que la circunstancia te solicite en ese mismo instante. El pasado es ya un recuerdo y el presente es de lo que dispones para construir tu futuro, el que tú desees y elijas para tí.

Los padres solemos ser referentes para vosotros, pero siempre permitiendo que cada uno de vosotros viva la vida tal y como lo desea, y nunca esperando que llevéis a cabo aquello que nosotros no fuimos capaces de permitirnos.

-¿Te sientes diferente por tener este tipo de reflexiones, hijo mío?

– Padre, en muchas ocasiones no me he sentido  tenido en cuenta, como si mi opinión ante ciertas situaciones no fuera la mejor, y eso me genera ganas de aislarme y de no querer relacionarme con el otro. Pero sé que esa decisión no sería la mejor para mi, porque al final no estaría aceptando eso que el otro me esta mostrando que debo solucionar para estar en paz y, como tu bien dices, soltar pensamientos que ya siento que se han instalado en mi y no se como soltar…..

A razón de esto padre, ¿Cómo debo aprender a gestionar esos pensamientos que me paralizan y no me dejan sentir y ver? Me asustan y me siento paralizado, hay veces que en los propios sueños me persiguen asustándome de tal manera que me despierto sobresaltado.

-Lo primero que deseo transmitirte es que estoy contigo, que no estás solo para hacer este camino y que deseo que podamos entre los dos buscar la manera de que puedas ser consciente  de como resolver estas situaciones que se presentan en tu camino. 

En primer lugar cuando me cuentas de tus sueños, ¿Qué es lo que sueles hacer, sales huyendo?

-Claro, así es. Siento miedo cuando me siento perseguido por ellos.

-De acuerdo. Te animo a que en el próximo sueño en el que te sientas perseguido por estos pensamientos en forma de monstruos, puedas pararte y ver qué sucede….¿Te parece?

– Lo intentaré como tu dices, pero padre me da que tú ya lo has hecho así en alguna ocasión, ¿No es cierto?

-Sí, es correcto hijo. Cuando soñaba y me sentía perseguido, me despertaba muy sobresaltado e incapaz de abrir si quiera los ojos por miedo incluso a que estuvieran allí presentes. Pero al igual que yo ahora contigo, en ese momento contaba con las enseñanzas de mi maestro y pude entender que cuando en el sueño me parara, me debía girar para ver qué es lo que podían hacer estos monstruos; comprobé atónito que ellos también se pararon, y que incluso uno de ellos de acercó a mi muy despacio. Yo pude preguntar el por qué de su persecución y él muy triste me respondió que lo único que deseaban de mi era ATENCIÓN.

Es por ello, hijo mío que poner en cada paso de tu vida la ATENCIÓN que necesitas, te acercará a cuidarte compasiva y amorosamente, para disfrutar cada instante de tu camino.

       Gracias, gracias, gracias

 

ESTHER SAIZ RODRIGO

 

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